Más allá del fabuloso gol de Messi y la locura desatada en la hinchada argentina tras el postrero gol de Rojo que certificaba el pase del combinado albiceleste a los Octavos de final del Mundial, hubo en detalle técnico en el partido que provocó mi admiración.

He de reconocer que ya había visto a Francis Uzoho en 3 ocasiones previas, con su equipo el Deportivo Fabril, pero nunca había reparado en este gesto. Incluso anoche tuve que volver a revisar el partido para confirmar que había observado correctamente las acciones que habían causado mi sorpresa. Y es que, jamás había sido testigo a un nivel élite y en un partido decisivo de la Copa del Mundo, a un portero técnicamente tan dotado en el desplazamiento en largo con los pies capaz de realizar envíos muy precisos con ambos perfiles a más de 60 metros de distancia.

Ayer descubrí, entre otras muchas virtudes, que Francis Uzoho es ambidiestro.