Diciembre 2015.

Portadas, goles, títulos, menciones, galardones… Lo excepcional se convirtió en rutina para un Michu que triunfaba alcanzando los retos con los que soñaba cuando de chiquillo correteaba por las calles de su Oviedo natal con un balón en los pies como su amigo más fiel.

Tras romperla en Vallecas, anotando 15 goles en su año debut en Primera, resultando un pilar básico para la salvación del Rayo y elevado aún hoy a la categoría de ídolo en los alrededores de la calle Payaso Fofó, al asturiano le llegó la gran oportunidad: la Premier League le abría las puertas.

Y lo que allí ocurrió en la 2012/13 fue como el cuento mágico que todo niño desea escuchar cada noche antes de dormir. El desembarco del asturiano en el Swansea no pudo ser más grandioso, y el mismo día de su debut logró ser el autor del primer tanto en aquella temporada en la competición más mediática del planeta. Sólo era el principio del idilio con los cisnes. Gol a gol, Michu consiguió alcanzar la impresionante cifra de 18 dianas en liga, dejando para el recuerdo noches épicas, como aquella en la que el mundo de fútbol se rindió a sus pies cuando tomó el Emirates Stadium del Arsenal con un fantástico doblete.

Y como colofón a esa inolvidable campaña, Michu fue el bastión de unos swans que alcanzaron el mayor éxito de su centenaria historia: la conquista de la Capital One Cup. La guinda del pastel, el debut con el combinado nacional.

Pero, de forma inexplicable y repentina, el sueño tornó en pesadilla y el cisne se convirtió en patito feo y el que debía ser el año de la confirmación, el de llevar a los suyos a disfrutar de la aventura europea y soñar con cotas mayores, fue el año del comienzo de su particular calvario. Lesiones continuadas, problemas internos con el club y un rendimiento muy alejado de lo esperado hicieron que el héroe se convirtiese en villano. Sin opciones de jugar en Gales, la cesión al Nápoles de Benítez se presentaba como la opción ideal para resurgir, regresar al máximo nivel y hacerse  un hueco entre los mejores. Por desgracia, todo volvió a salir al contrario de lo esperado. La maldita periostitis le privó de poder jugar en la práctica totalidad de la temporada. La moral y la confianza por los suelos, los rumores de retirada prematura eran cada vez más intensos.

Las lesiones se han cebado de tal forma con Michu, que en las últimas 2 temporadas completas, apenas ha podido disputar una veintena de partidos oficiales

Sin embargo, el pasado verano trajo un halo de luz y esperanza a la vida de Michu. Tras rescindir contrato con el Swansea, y pese a lo triste que aparentemente podría resultar desaparacer de la élite, la ilusión volvió a aparecer. El Langreo le ofreció la oportunidad de entrenar con ellos, de mantenerse en forma, de no perder el ritmo competitivo. Y Michu, tras dos años de auténtica pesadilla, volvió a sentirse futbolista.

Ahora, en el mercado de fichajes de enero, se enrolará de forma oficial en el club asturiano para jugar con ellos en la Tercera División. Atrás quedaron la portadas, reconocimientos mediáticos y aficionados enloquecidos. Quizá hasta los goles no vuelvan. Pero todo eso ya no importa. Lo trascendental es que Michu ha vuelto a sentir esa magia del fútbol, esa que era el motor de su vida cuando era aquel chiquillo al que siempre se le veía con un balón pegado al pie.

Bienvenido al fútbol de nuevo, Michu. Te estábamos esperando.