Brasileños en La Liga de los ’90: Denilson

Febrero 2017.

Las bicicletas son para el verano”. Este popular dicho en España extraído de la película homónima estrenada a mediados de la década de los 80, cobraba un especial sentido en un país que fue lugar de origen de algunos de los mejores ciclistas de la historia como “Perico” Delgado o Miguel Induráin. Cada año, entre los meses que transcurren de mayo a septiembre, pegaban frente al televisor a millones de aficionados enganchados a sus demarrajes y golpes de pedal en las encarnizadas batallas ante los Fignon, Rominger o Pantani.

Sin embargo, esta simpática frase perdió toda su vigencia cuando un jovencito e imberbe brasileño desembarcó a orillas del Guadalquivir pegado a una eterna sonrisa: Denilson se encargó de demostrar que las bicicletas se iban a ver de enero a diciembre, durante las 4 estaciones, a lo largo y ancho de la península ibérica. Jamás se vio hasta su llegada a la Liga y, probablemente nunca se vuelva a ver, a un futbolista con un dominio tan salvaje y efectivo de este espectacular regate que, ejecutado a la perfección como él hacía era completamente indefendible.

Pero no únicamente de la bicicleta vivía el de Diadema. Denilson era un auténtico malabarista, un amante de la fantasía sobre el verde capaz de desafiar la imaginación humana. Todo lo que uno alcanzara a imaginar, él lo podía hacer con las piernas. Y lo que no, era capaz de inventarlo. La finta, el eslalon, el recorte imposible, todo cobraba sentido cuando el balón se desplazaba al son de la bota izquierda del brasileño. Imaginen lo que supuso todo esto en una ciudad como Sevilla en la que el arte se respira en cada rincón por minúsculo que sea.

Y es que el impacto de su fichaje por el Betis fue brutal. Los más de 5.000 millones de pesetas que Lopera puso sobre la mesa del Sao Paulo fueron la cifra récord hasta aquel momento en la historia del fútbol y dejaron en poco menos que ridículas al resto de ofertas que habían realizado los clubes más potentes del mundo. La ilusión y el fervor se apoderó de la hinchada bética, que veía como una de las mayores promesas del panorama futbolístico mundial, talento puro y que llegaba con el aval de haber brillado en la Copa América y la Confederaciones, se enfundaba la elástica verdiblanca para formar junto a Prats, Finidi o Alfonso uno de los equipos más potente de la por entonces llamada Liga de las Estrellas.

Desgraciadamente, las expectativas no tardaron mucho tiempo en derrumbarse. Aquel equipo que debía enamorar con su fútbol jamás llegó a cuajar y el fantasma del descenso se hizo realidad en la primavera de 2000. Denilson resultó ser uno de los principales focos de la ira de la parroquia verdiblanca ya que su desmesurado talento pocas veces llegó a traducirse en un beneficio real para el colectivo y sus carencias tácticas unidas a una alarmante falta gol le señalaron como responsable de aquella debacle. La presión que sintió aquel chaval de apenas 21 años al que se le “obligó” a liderar un proyecto muy ambicioso y el lastre de un traspaso tan desproporcionado resultaron ser una losa que le persiguió continuamente, demasiado pesada que sus espaldas no pudieron soportar.

No obstante, en el Benito Villamarín se le recuerda con mucho cariño. En las siguientes temporadas, Denilson ayudó a devolver al equipo a Primera división y, aunque con cuentagotas, tuvo algunas actuaciones memorables ante Real Madrid y Barcelona que aún perduran en la memoria bética. Además, siempre fue un hombre 100% comprometido y que nunca dudó incluso jugar en múltiples ocasiones infiltrado con tal de ayudar al club.

En 2005 y tras haber celebrado un título de Copa en el que únicamente pudo aparecer en la foto, Denilson se fue lastrado por las lesiones y por la puerta de atrás. Su triste despedida corroboró que no llegó a ser aquel mega crack que se presumía, pero sin su presencia, el fútbol español también fue consciente de que quedaba huérfano de un talento como pocos se vieron jamás, sin un futbolista cuya fantasía nos hizo llegar a creer que lo imposible podía hacerse realidad.

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