Diciembre 2015.

Que el aspecto del Coliseum Alfonso Pérez en día de partido es, cuanto menos, desangelado, es un dato sobradamente conocido. Incluso los propios hinchas que acuden fielmente al recinto getafense tienen que soportar constantes bromas y desprecios por parte del resto de aficiones con motivo de un hecho que, en buena parte, podría ser solventado si la voluntad de Ángel Torres fuera realmente esa. Pero no.

Desde el club, cada año se intenta aparentar querer cambiar esta dinámica de entradas pobres jornada tras jornada en el estadio. Se realizan divertidas e interesantes campañas para captar abonados y se ofrecen descuentos en los mismos a desempleados y menores de 30 años y universitarios, aunque esto último tiene trampa. Si por cualquier razón, el abonado no puede acudir a un partido, se prohíbe prestar el carnet pertinente a otra persona, aún cumpliendo los requisitos anteriormente mencionados, dejando de esta forma una butaca vacía y privando a los futbolistas del aliento de cientos de personas que podrían animar al equipo. Por poner un ejemplo: ante el FC Barcelona, el club situó a decenas de empleados en los tornos de acceso para impedir la entrada de todos aquellos que acudieran con el abono de otra persona. ¿La conclusión a la que llega el que estas letras suscribe? El Getafe, como entidad, prefiere un estadio vacío.

Con todo esto, todavía hay algo que resulta aún más flagrante. En unas horas, el cuadro azulón se mide al Rayo Vallecano  en la vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey. El 2-0 de la ida invita a pensar que, de cara a una remontada, lo mejor para los futbolistas sería contar con un ambiente festivo en unas animadas y abarrotadas gradas. Lógica pura y dura, nada más. Pues bien, en un estadio en el que de media suelen quedar unas 10.000 butacas vacías, el presidente y su séquito de lumbreras han decidido que un miércoles laborable, a las 8 de la tarde y con un frío de mil demonios, la entrada más barata sea de 20€. En lugar de fomentar la afluencia masiva y que gente nueva pueda engancharse al sentimiento azulón, la directiva se centra únicamente en hacer caja.

Con lo fácil que hubiera sido ofrecer entradas precios reducidos a los ya abonados, algo que de hecho se realizó en el pasado con buenos resultados, sortear pases a través de las redes sociales o, sin ir más lejos, vender tickets a precios simbólicos con el fin de llenar el estadio.

Pero luego nos querrán vender que hacen todo lo posible por atraer público al Alfonso Pérez. Já.