Octubre 2015.

Mito, leyenda, icono, líder, capitán, campeón… Tan sólo son un minúsculo ejemplo de la ingente y merecida cantidad de adjetivos calificativos que recibirá Raúl González Blanco en las próximas horas, días y semanas. El anuncio de su adiós entristece a todo el mundo del fútbol y su ausencia en los terrenos de juego supondrá un hueco que jamás podrá ser llenado.

Pero, por encima de los goles, los records y los títulos que dan lustre a un palmarés y una trayectoria inigualable, el madrileño deja tras de sí un legado que va más allá de los números y los trofeos. El legado de un deportista, un personaje ejemplar tanto dentro como fuera de los estadios. Un hombre que, gracias a su actitud y profesionalidad, se ganó el respeto, aprecio y reconocimiento de TODO el mundo sin importar colores o banderas.

Se va, en definitiva, un hombre que trascendió más allá del balompié, alguien que, por encima de su propia leyenda, fue un ejemplo y un modelo para niños y adultos en todos los ámbitos de la vida. Un icono, una gran persona. Y ese es el mayor triunfo de Raúl.

Gracias por todo y hasta siempre, te echaremos de menos.