Octubre 2015.

Probablemente, no estaríamos lanzando un debate similar si Jackson Martínez hubiese acertado en alguna de las incontables ocasiones de gol de que dispuso anoche para perforar el arco del Benfica. El ariete colombiano sigue negado de cara a puerta, pero la preocupación ante este hecho debe ser relativa, ya que el ex del Oporto parece cada vez más involucrado en la dinámica del equipo y situaciones de peligro genera durante los partidos, por lo que tarde o temprano sus tantos comenzarán a celebrarse. De hecho, el propio Simeone aludió a esta significativa falta de puntería, tanto de Jackson como del resto de atacantes rojiblancos, para restar importancia a la derrota ante el conjunto luso.

“El equipo, desde la intención y desde el juego en el primer tiempo, ha tenido situaciones más que claras para ponerse en ventaja no sólo con un gol. No estuvimos finos de cara a la última situación y ellos encontraron en una jugada un poco aislada, porque no habíamos tenido ningún apuro hasta ese momento, un lindo gol con Gaitán”

Razón no le faltó al técnico argentino, los GriezmannTorres o Correa, de nuevo con magia en sus pies y el mejor de los suyos, gozaron de múltiples ocasiones, pero para el espectador externo surgen algunas cuestiones en torno al juego del equipo, no con motivo del duelo de Champions League de anoche, sino por cómo se está desarrollando el inicio de campaña.

Y si nos disponemos a analizar lo que está siendo este Atlético de Madrid, la primera palabra que nos viene a la mente es indefinición. Le está costando al Cholo bastante más de lo que se esperaba esa transición hacia un juego más de control del esférico anunciada durante el último periodo estival. El verano fue una total declaración de intenciones, proclamando a Koke como nuevo faro, el regreso de Óliver como el encargado de la magia y las incorporaciones de Ferreira o Vietto para aplicar velocidad a la pelota en los metros finales. Pero de todo esto, pocas noticias por el momento.

Simeone parece, por el momento, no convencerle del todo la idea de apostar al 100% por el juego combinativo y arriesgarse a la posibilidad de perder el equilibrio defensivo que tantas alegrías ha dado en los últimos tiempos a orillas del Manzanares. Es ahí dónde surge el problema de indefinición en el estilo. Parece idónea la pareja Tiago-Gabi en el centro del campo sí lo que anhelas es incomodar la creación del oponente, batallar cada esférico e imprimir carácter, experiencia y jerarquía en la parcela ancha. Pero si el deseo es que el balón llegue a fase ofensiva en las mejores condiciones, ninguno es la pieza adecuada. Ambos carecen de una visión de juego privilegiada y son incapaces de mover el esférico con el criterio y la velocidad necesaria para que los de arriba puedan dañar el sistema defensivo del oponente. Lo cual, obliga constantemente a Griezmann y Óliver Torres a tener que retrasar su posición para que la fase ofensiva adquiera ritmo, criterio y verticalidad. El problema que esto supone, es que al tener a los dos hombres más creativos varios metros por detrás de la línea de tres cuartos, el ataque del Atlético se vuelve previsible y fácil de contrarrestar ya que precisamente tanto el francés como el extremeño donde hacen daño es en la mediapunta.

Por ahí, la asignatura pendiente de Diego Pablo debe ser atreverse a dar el paso y situar en el mediocentro una pareja de futbolistas más creativos en la sala de máquinas con el único fin de poder aprovechar el vasto caudal ofensivo que poseen los colchoneros. Para el que escribe estas líneas y a modo de conclusión, no hay dudas de que esta pareja debería ser Saúl-Koke. A su buen toque de balón y velocidad para que el esférico circule con combinaciones rápidas y directas, se une la más que demostrada capacidad de sacrificio necesaria para equilibrar el balance defensivo.

Veremos qué ocurre durante las próximas semanas, pero mientras Simeone mantenga esta indefinición, parece complicado que los rojiblancos consigan sacar adelante los partidos ante rivales punteros.