Octubre 2015.

Hacía mucho tiempo, seguramente demasiado, que un encuentro de la Roja no dejaba un poso con tanta positividad como el que queda después de la victoria 0-1 anoche frente a Ucrania. Desde el desastre del pasado Mundial de Brasil, todo lo que rodeaba a la selección emanaba un aire tóxico que contaminaba cada concentración, cada encuentro que disputaba el combinado nacional. Hasta ayer. En lugar de esperar hasta el próximo mes de noviembre, sin tiempo que perder y con el liderato de grupo asegurado, Vicente del Bosque comprendió que el choque de Kiev no era ningún trámite, más bien, el técnico salmantino planteó el enfrentamiento como el primer ensayo, la prueba inicial de lo que debe ser España en la Eurocopa 2016.  

Y lo cierto es que las conclusiones que se extraen son bastante positivas. Los “menos habituales” consiguieron derrotar a una Ucrania que aún conservaba opciones de clasificarse evitando la repesca, pero no fue únicamente el resultado lo que llena de optimismo a la afición española. Lo más esperanzador es que el futuro ya está aquí, es presente, y los futbolistas que deben abanderar esta nueva selección dieron un paso al frente, un golpe sobre la mesa pidiendo a gritos minutos y continuidad para renovar un equipo que necesita savia nueva urgentemente.

Bajo palos, David De Gea se reivindicó como portero titular con una noche sensacional. El arquero del Manchester United encadenó una serie de inverosímiles atajadas que desesperó a la ofensiva local. Con un catálogo de paradas completo, mostrando todas sus habilidades y ofreciendo una seguridad y dominio del área mayúsculos, puso de manifiesto que la portería de la selección debe ser suya desde ya. No es cuestión de filias o de fobias, la realidad es que hoy por hoy es el mejor portero español y uno de los 5 mejores del mundo. Un guardameta de esos capaz de detener balones imposibles, ganar partidos y campeonatos. Y sobre esas características se cimentan los equipos campeones.

Nolito es otro de los nombres propios. Desborde, electricidad, peligro. Sus características no vienen siendo muy habituales en estos últimos tiempos en los que la Roja venía siendo muy plana y aburrida. Su chispa debe ser un arma habitual en los planes de Del Bosque para ofrecer al equipo una alternativa muy valiosa que no muchos rivales continentales poseen y que puede resultar determinante en multitud de escenarios.

Isco y Thiago completan el poker. Desde sus exhibiciones con la sub-21, se esperaban sus diabluras en la absoluta, pero por unas cosas u otras no habían podido rendir al máximo juntos con los mayores. Anoche, el recital de ambos fue antológico. El madridista es un arma de destrucción masiva entre líneas, indetectable e indefendible, volvió locos a los zagueros ucranianos dirigiendo y tomando siempre la mejor decisión en el frente ofensivo. El del Bayern, por su parte, demostró que estando sano nadie sabe guiar mejor a esta nueva selección, la que debe jugar, sin olvidar el buen trato por el esférico, de forma más incisiva, directa y con una circulación mucho más rápida que en la anterior etapa.

El cierre de la fase de clasificación para la Eurocopa de Francia ha arrojado mucha luz a una selección española que parecía muerta. Del Bosque sabe que ha dado con la tecla, ahora sólo hace falta que de aquí a junio se convenza y se atreva a apostar definitivamente por los nuevos talentos, por los jugadores que hacen que el juego del equipo sea excitante, deje atrás la monotonía. Si lo consigue, España será, le pese a quien le pese, una de las favoritas del torneo.