Pedro León, azulón de corazón

Septiembre 2015.

Pesetero, miserable, vago y demás lindezas del estilo han sido la permanente cantinela que ha tenido que soportar Pedro León durante el último año en cada uno de los campos a los que acudía como visitante, incluso también desde algunos sectores minoritarios de la hinchada del Getafe. ¿Su delito? Querer cumplir su contrato y ejercer la profesión con la que tanto disfruta.

A pesar de ser la única víctima de una esperpéntica situación, en la que se vio privado de poder disfrutar del fútbol por culpa de una nefasta gestión de la entidad, Pedro siempre mantuvo la serenidad y el respeto hacia el club y sus aficionados, algo que en la dirección opuesta no siempre fue así. Su discurso siempre fue el de querer permanecer y defender los intereses de un club que le estaba condenando al ostracismo pero, desgraciadamente para su persona, sus palabras siempre cayeron en saco roto, teniendo que sufrir y soportar las siempre desagradables acusaciones de egoísta y avaro, de pensar únicamente en sí mismo y en su jugoso contrato económico.

Por suerte, tras pasar los peores momentos de su carrera como futbolista y luchar sin cesar por poder volver a los terrenos de juego, pudo vestirse nuevamente de corto para demostrar sobre el verde y con el brazalete de capitán en el brazo su compromiso con el club, sus compañeros y la afición peleando como el que más para lograr la tan ansiada permanencia. Pero eso tampoco fue suficiente, y este último verano, de nuevo los rumores y el runrun le volvían a situar en el disparadero, en una de las comidillas de nuestro fútbol, que le revelaban como un simple mercenario que quería continuar en el sur de Madrid para agotar su contrato y no tener que renunciar a los 3 millones de Euros que le pertenecían por esta última campaña vestido de azul.

Pues bien, don Pedro León acaba de cerrar la boca a todos los chismosos y especuladores firmando una renovación hasta 2018 en la cual su ficha se verá reducida a la mitad. Un gesto no muy habitual en estos materialistas tiempos que corren, y con el cual ayudará a que el club se olvide por una larga temporada del maldito límite salarial.

Un gesto, en definitiva, que denota deliberadamente el sentimiento de pertenencia a una institución a la que siente parte de su ser, de su alma y hacia la que antepone los intereses del todo antes que los propios. Un gesto que permite al Getafe seguir creciendo y poder construir un futuro esperanzador. Un gesto que emociona tanto a azulones como a cualquier aficionado a este bello deporte.

Aún hay motivos para la esperanza, amigos del fútbol. Todavía hay futbolistas que sienten y aman los colores que visten.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s