Septiembre 2015.

No se podía imaginar un escenario más complicado para el FC Barcelona. Un Vicente Calderón enfervorecido celebraba por todo lo alto el gol de su más amada deidad, un tanto de un fantástico Fernando Torres anoche que adelantaba al Atlético de Madrid y que iba a permitir a los de Simeone realizar en su propio feudo el juego que más les gusta: repliegue y contragolpe. Las circunstancias invitaban a pensar que era inminente la primera derrota liguera de la temporada para los pupilos de Luis Enrique y que la noche madrileña iba a ser testigo de un inexcrutable golpe de autoridad de los de rojo y blanco. Pero no.

Lo anteriormente relatado hubiera sido lo ocurrido en un elevadísimo porcentaje de ocasiones y ante la gran mayoría de los posibles rivales. Sin embargo, el actual Campeón de todo abortó de raíz cualquier conato de rebelión echando mano del mayor arma de destrucción masiva que conoce el mundo del balompié: la mejor delantera del planeta.

Ni 5 minutos duró la alegría a orillas del Manzanares, enseguida Neymar se encargó de frenar en seco la euforia de la parroquia colchonera. Y lo hizo con un lanzamiento magistral a balón parado. Con Messi fuera del campo, el genio brasileño agarró el balón y lo colocó con suavidad y delicadeza sobre el verde pasto. Observó a través de la mirilla telescópica de su pierna diestra y disparó con la milimétrica precisión de un experto francotirador. Una obra de arte para superar la inútil estirada del gigante esloveno.

Al poco, el astro rosarino saltó al césped con la única idea de celebrar su reciente paternidad. Y lo hizo por todo lo alto. Cuando el encuentro olía a X en la quiniela, Messi cambió el signo con una breve pero intensa exhibición de cómo desmontar el más férreo de los sistemas defensivos. Y la guinda, una imparable definición en el mano a mano tras una dejada magistral de Luis Suárez. 1-2 y final de un encuentro que se decidió cuando los 3 de arriba del Barça quisieron.

No es atrevido afirmar que el Barça ha comenzado titubeante su defensa de la triple corona, y que las dudas sobre su futuro en la presente temporada puedan ser más que razonables. Pero cuando en la zona de la retaguardia dispones de un arsenal de semejante magnitud, eres el favorito número 1 para volver a ganarlo todo. Anoche se demostró ante la mejor defensa de la Liga BBVA, Messi, Suárez y Neymar forman el mejor ataque del mundo.