Agosto 2015.

El mejor fútbol regresa a Mestalla. El que otrora fuese uno de los templos del fútbol europeo, recupera el lustre y esplendor de las grandes citas. Las gradas se engalanan con los emblemas de la mejor competición de clubes del mundo, en las butacas aguardan miles de cartulinas que dibujarán espectaculares mosaicos a escasos minutos del pitido inicial y en los altavoces se prepara la sobrecogedora sintonía que emociona y encrespa el vello de todo aquel que se declara amante del balompié. La Champions vuelve a Valencia.

Y lo hace bajo el aura de las noches mágicas, aquellas en las que, guiados por el empuje de los incesantes cánticos de la grada, los chés asombraron al continente entero con un fútbol de antología, con interminables orgías de goles que llevaban al éxtasis al aficionado valencianista.

Aquellas noches, como la del Lazio, o como la de semifinales ante el Barça, cuando los ‘Piojo’ LópezCañizaresAlbeldaMendietaCarboniAnguloFarinós y compañía dejaban de ser simples futbolistas para convertirse en súper héroes, personajes de leyenda reescribiendo en cada pase, cada entrada, cada gambeta y cada gol la historia del Valencia. Tiempos en los que el equipo que jugaba en Mestalla con la reluciente casaca blanca era respetado y temido en toda Europa. Noches de triunfo que hoy parecen muy lejanas y que al ser recordadas inundan de nostalgia y emoción los corazones y gargantas de aquellos que las vivieron con la más ferviente de las pasiones.

Tras una época con más sombras que luces, el Valencia vuelve a asomar la cabeza en el mayor de los escenarios del planeta fútbol. La fantástica dinámica de juego y resultados alcanzada por los hombres de Nuno la pasada campaña  le dio al club la oportunidad de reverdecer viejos laureles, dar un puñetazo sobre la mesa y recuperar el prestigio, rememorar los días de gloria para construir un nuevo Valencia capaz de luchar por alcanzar las cotas más elevadas.

La previa ante el Mónaco no debe suponer más que un incómodo y desagradable trámite para regresar al lugar del que nunca debió marcharse. Ahora los héroes son otros, pero los ParejoAlcácer o Gayà han demostrado estar sobradamente preparados para tomar el testigo de aquellos que tantos momentos de felicidad regalaron.

El Valencia le dio a la Champions algunas de sus más bellas y hermosas escenas, también otras de las más tristes e injustas. Es hora de volver a lo más alto y saldar viejas cuentas pendientes. Porque el Valencia, en la Champions, es más grande.

Porque la Champions, con el Valencia, es grandiosa.