ENERO 2015

Si pensamos en un futbolista español con una trayectoria marcada por las injusticias o infortunios, probablemente él venga a nuestra mente. Inauguramos esta nueva etapa con la entrevista a uno de los guardametas más carismáticos de la disciplina ché. El fútbol es injusto, a veces, y Santiago Cañizares lo sabe mejor que nadie.

Pregunta: Uno de los momentos clave de tu carrera y a la vez más duro fue tu caída de la lista de convocados para el Mundial 2002 de Corea y Japón debido a un corte en el tendón de un dedo cuando mejor estabas deportivamente, ¿cómo se supera un golpe así?

Respuesta: La carrera de un deportista está cargada de emociones. Esta fue una más, distinta a la demás, pero tratada con el mismo espíritu. Tras una lesión, comienza el reto de recuperarse lo antes posible.

 P. Cuando pensamos en Santi Cañizares es inevitable recordarte tumbado en el césped mientras Kahn te consuela tras perder por segunda vez consecutiva la final de la Champions. ¿Tiene la Liga de Campeones una cuenta pendiente con el Valencia?

R. Yo creo que el fútbol no nos debe nada a nadie. Es más, creo que estamos siempre en deuda con él. Ojalá el Valencia vuelva a pelear por una Champions, pero no esperemos regalos, si llega será por méritos propios.

 P. Otro momento gris de tu carrera fue el paso de Koeman por el Valencia, quien decide apartar del equipo a tres baluartes chés como erais tú, Angulo y Albelda. ¿Cómo viviste esos meses en los que el técnico holandés estuvo al frente del club?

R. Esos meses fueron sin duda los peores de mi estancia en Valencia, a nivel personal y colectivo. Yo no esperaba que saliera bien el proyecto de Soler y Koeman, lamentablemente no me equivocaba.

No esperaba que saliera bien el proyecto de Soler y Koeman, lamentablemente no me equivocaba

P. Tras aquella mala experiencia con Koeman, termina la temporada y, pese a contar con ofertas para seguir en activo, decides colgar los guantes. ¿Qué te llevó a tomar la decisión? ¿Cómo afronta un futbolista el tener que abandonar la práctica profesional?

R. Siempre quise retirarme en el Valencia y mi situación personal tampoco era la idónea para abandonar la cuidad en ese momento. Pese a las ofertas y las ganas de jugar, renuncié a hacerlo. Fue una decisión libre y personal.

P. Sin embargo, en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 consigues algo que muchos consideran la cúspide para cualquier deportista de primer nivel: la medalla de oro. ¿Qué recuerdos tienes de ello?

R. Tengo un gran recuerdo, de nuestra medalla y de los Juegos Olímpicos en general. Son momentos muy bonitos en los que celebras haber elegido la profesión de futbolista.

Soy yo el que le debe todo al fútbol. Me ofreció una forma de vida soñada

 P. Otro momento feliz en tu carrera tiene lugar en 2002 con la liga que consigue el Valencia. Una liga en la que en 17 jornadas pasáis de séptimos a campeones. ¿Cómo se gesta esa remontada?

R. Con mucha fe, esfuerzo, talento… y una dosis de suerte; porque para remontar alguien tiene que perder.

 P. Un elevado porcentaje de los jugadores que se retiran, optan por continuar como entrenadores o en los despachos. Tu elegiste el camino de continuar ligado al mundo del fútbol como colaborador en diferentes medios de comunicación. ¿Qué te llevó a tomar esta decisión? ¿Nunca te has planteado sentarte en algún banquillo?

R. He tenido la oportunidad de trabajar para clubes, pero me siento muy cómodo con mi trabajo y, sobre todo, con la gente que me rodea. Por eso sigo ahí.

 P. Durante tu trayectoria, has tenido la suerte de compartir vestuario  con algunos de los mejores jugadores del mundo, ¿Cuál sería tu 11 ideal de todos ellos?

R.  Voy a intentar hacer un once: Ilgner; Anglomá, Fernando Hierro, Ayala, Roberto Carlos; Redondo, Albelda, Laudrup, Mendieta; Raúl y “Piojo” López.

Mi XI ideal: Ilgner; Anglomá, Fernando Hierro, Ayala, Roberto Carlos; Redondo, Albelda, Laudrup, Mendieta; Raúl y “Piojo” López

P. ¿Cuál consideras que ha sido el momento más injusto de tu carrera? ¿Crees que el fútbol te debe algo?

R. Soy yo el que le debo todo al fútbol, que me ofreció una forma de vida soñada, que cumplió mis sueños y los de mi familia. El fútbol es justo, el resultado es el injusto a veces. La única injusticia es el paso del tiempo, que te limita físicamente y no te permite jugar todos los años que deseas.