La Roja de España, de la furia al tiqui-taca

12/06/2014

Comienza a contarse por horas el tiempo que falta para que el Mundial de Brasil 2014 dé inicio y empiece a rodar el balón. La expectación en nuestro país es máxima ya que la Roja acude al campeonato como actual campeona y el único objetivo es el de revalidar el título logrado en Sudáfrica 2010. Por ello, en nuestra sección Colores con Historia, dedicamos este artículo a las camisetas que ha vestido España durante las competiciones internacionales disputadas en las últimas décadas, como han hecho con la historia de las camisetas de España en los Mundiales en Cupones Mágicos.

El combinado español disputó sus primeros encuentros oficiales en 1920 con motivo de los Juegos Olímpicos disputados en Amberes, donde la selección liderada por los míticos Zamora y “Pichichi”cosecharía su primer gran éxito internacional al obtener la medalla de plata.

España_Juegos Olímpicos Amberes 1920_Ricardo Zamora_Pichichi_Sesúmaga

La primera selección española lució camiseta roja y pantalones blancos (Foto: colgadosporelfutbol.com)

Ricardo Zamora España

Ricardo Zamora con España (Foto: escueladeporteroszamoracf.com)

En 1934, España disputaría su primer Campeonato del Mundo, celebrado en Italia. Allí la selección terminaría en una meritoria quinta posición. Destacada fue en esta participación la victoria frente a la poderosa Brasil por 3 tantos a 1 en los octavos de final y en cuyo partido Ricardo Zamora detuvo a la gran estrella carioca, Leónidas, el que sería el primer penalti parado por un guardameta en la historia de los Mundiales.

En Brasil 1950, la Roja firmó el que había sido su mejor papel en un Campeonato del Mundo hasta la victoria en 2010. En aquella edición, nuestra selección finalizó en un excelente cuarto puesto, tras derrotar en la liguilla inicial a Estados Unidos, Chile y a Inglaterra, éste último encuentro resuelto gracias al gol de Zarra, uno de los más recordados en la historia de nuestro país.

España_Mundial 1950_Telmo Zarra_El gol de Zarra_

El gol de Zarra en 1950. España lucía el tradicional uniforme de camiseta roja y calzón azul (foto:depor.pe)

Además del buen papel colectivo, Antoni Ramallets fue designado mejor portero del torneo, siguiendo con la tradición de grandes arqueros españoles.

Los éxitos tardarían más de una década en regresar. La no clasificación para los Mundiales de 1954 y 1958, así como el posterior conflicto con la URSS que condicionó la expulsión de España de la primera edición de la Eurocopa ,supusieron una larga travesía por el desierto. Además, en Chile 62, con un grupo de jugadores de muy alto nivel (Puskas, Gento, Luis Suárez…), la selección no pudo superar la liguilla inicial.

Sin embargo, dos años más tarde, España lograría el éxito más importante hasta la fecha. La segunda edición del Campeonato de Europa de Naciones se disputaría en territorio nacional y el combinado español no iba a dejar escapar la ocasión. Tras dejar en la cuneta a los combinados de Irlanda del Norte, Irlanda y Hungría en las rondas previas, la Unión Soviética iba a ser el último obstáculo hacia el título. En un Santiago Bernabéuabarrotado, el 21 de junio de 1964 España derrotó a la URSS por un resultado de 2-1, en el que Pereda y Marcelino fueron los héroes anotando los goles que le daban a España el título continental, confirmando a la selección como una de las mejores del momento.

Lo que nadie imaginaba era que España no volvería a acudir a un gran torneo internacional hasta 1978, en el Mundial celebrado en Argentina. Pese a contar con una buena generación de futbolistas, en la que destacaban hombres como Arconada, Rexach, Quini o Santillana, la Roja quedaría eliminada en la primera fase, después de lograr una única victoria frente a Suecia y de no pasar del empate sin goles ante Brasil tras aquel inexplicable fallo de Cardeñosa.

La entrada en la década de los 80 abrió la puerta al fútbol moderno, las marcas deportivas comenzaron a diseñar las equipaciones de fútbol, la publicidad empezaba a inundar todo lo relacionado con el fútbol y, además, trajo un cambio en la dinámica del combinado español. Pese a la decepción sufrida en el Mundial de 1982 disputado en nuestro país, la Eurocopa de Francia 84 fue todo un éxito. España, que se había clasificado tras vencer 12-1 a Malta, realizó un torneo excepcional y solo la anfitriona, comandada por un Platini de leyenda, y aquel desafortunado error de Arconada en la final separaron a España de su segundo entorchado continental.

En México 86, el papel de España fue también bastante meritorio, alcanzando los cuartos de final. Para el recuerdo quedarán aquel gol mal anulado a Michel ante Brasil, los cuatro goles marcados por Emilio Butragueño en la victoria por 5-1 frente a la Dinamarca de Laudrup en octavos y el penalti fallado por Eloy ante Bélgica que impidió el acceso a semifinales, suponiendo el inicio de la “maldición de los cuartos de final”.

Por desgracia, los años venideros no iban a confirmar lo que se esperaba del equipo español y la participación en la Eurocopa de 1988 y el Mundial de 1990 no pasaría de discreta.

La decepción por la no clasificación para la Eurocopa de 1992 fue aliviada por la consecución de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona. La quinta de Cobi, liderada por Kiko, Alfonso, Guardiola y compañía, lograron un emocionante triunfo en la final disputada ante Polonia en el Camp Nou. Tras levantar el tanto inicial de los polacos, el equipo del este volvió a poner las tablas en el marcador en la recta final del partido. Cuando la prórroga parecía inevitable, Kiko logró marcar el tanto e la victoria, desatando el júbilo y la euforia de todo el país.

El Mundial de 1994 deparó una de las mayores decepciones que ha sufrido España a nivel futbolístico. El equipo de Clemente contaba con jugadores de la talla de Hierro, Guerrero o Caminero y se plantaron en cuartos de final mostrando una gran autoridad. Sin embargo, la maldición volvería a cebarse con la selección en dicha ronda, cayendo frente a la Italia de Roberto Baggio después del fallo de Julio Salinas y del codazo de Tassotti a Luis Enrique.

Los siguientes diez años traerían siempre más de lo mismo. España llegaba a todas las competiciones con la vitola de candidata a todo, fracasando en todos los intentos de conseguir algo grande. En la Eurocopa de 1996, esa línea infranqueable de cuartos fue de nuevo el techo de una selección que cayó en los penaltis ante la anfitriona, Inglaterra, después de desperdiciar una decena de ocasiones durante el tiempo reglamentario. En Francia 98, el combinado nacional no fue capaz de pasar de la fase de grupos, después de hacer el ridículo con Nigeria y no pasar del empate con Paraguay.  En la Eurocopa del 2000, dimos con nuestros huesos, por enésima vez, con los cuartos de final. La Francia de Zidane nos apeó con un golazo de falta directa y con un penalti a última hora fallado por Raúl. Por suerte, aquel año los olímpicos volvieron a darnos una alegría logrando la medalla de plata en Sidney.

Al Campeonato del Mundo de Japón y Corea de 2002, España acudió con una de las mejores selecciones de toda su historia. Los Casillas, Guardiola, Mendieta, Valerón y Raúl lideraban una generación llamada a hacer algo grande. La fase de grupos fue un paseo, ganando los tres encuentros con facilidad. Tras sufrir ante Irlanda, la Roja se plantó en la temida ronda de cuartos con la convicción de que por fin se acabaría la maldición. Pero una vez más, los planetas se alinearon y todo salió al revés. España cayó en los penaltis de la manera más cruel posible, después de uno de los arbitrajes más penosos en la historia del fútbol.

Tras la Eurocopa del 2004, que volvió a suponer un nuevo fiasco tras caer a las primeras de cambio, todo cambió para el conjunto español. Luis Aragonés accedió al cargo de seleccionador para cambiar la suerte de nuestro fútbol para siempre. A pesar de que España cayó en octavos de final ante Francia en el Mundialdel 2006, aquel día El Sabio de Hortaleza comprendió que solo había un estilo de juego posible para hacer de nuestra selección un equipo de leyenda y pasamos de La Furia al Tiqui-Taca. 

Luis formó un equipo diseñado para tocar el balón, con jugadores extremadamente técnicos capaces de marear al rival con un juego combinativo nunca antes visto. De esta manera, España asombró al mundo entero durante la Eurocopa de 2008. Con un juego que rozaba la perfección, la Roja volvió a levantar un título continental y cimentó las bases de la que ha sido (y es) la mejor España de la historia.

Tras la Eurocopa, Aragonés abandonó el cargo y Vicente del Bosque tomó las riendas de la selección. El técnico salmantino apostó desde el principio por un estilo continuista, aportando pequeños matices. El equipo no volvería a jugar tan bonito como dos años atrás, pero en Sudáfrica 2010 España se convertiría en el octavo país en levantar la Copa del Mundo después de vencer a Holanda en la gran final por 1-0. Casillas, Puyol e Iniesta fueron los héroes del mayor éxito de nuestro fútbol.

La leyenda siguió creciendo tras la Eurocopa de 2012, en la que España consiguió cumplir como campeona el ciclo Euro-Mundial-Euro, siendo la primera selección en la historia en conseguirlo. El partido de la final, en el que los pupilos de Del Bosque vapulearon a Italia por 4-0, pasó directamente a los anales de la historia de la competición. Además, Fernando Torres logró alzarse con el trofeo de máximo goleador.

El reto para este Mundial que está a punto de comenzar es mayúsculo. Si España logra revalidar el cetro Mundial, no sería nada descabellado pensar en La Roja como el mejor equipo de todos los tiempos.

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